lunes, 6 de mayo de 2013

HAY ESPERANZA. (CUENTO SOLIDARIO)



Había una vez en un país muy lejano llamado Nicaragua una niña llamada Anita. Anita, era una niña alta, con un pelo muy gordo, sus labios eran muy gordos, y sus ojos verdes como una hoja de la primavera. Anita tenía catorce años.

En su país, todo era muy pobre, no había esperanza y las familias estaban tristes y abatidas de tanto trabajar y de tan poco ganar. El padre de Anita ganaba muy poco dinero y no podía mantener a sus tres hijas, a su mujer y al ganado.

A Anita, le propusieron dejar el colegio, porque no había suficiente dinero y sus padres creyeron que era mejor que abandonase sus estudios para ponerse a trabajar, era la mayor de sus hermanas.

Y así fue, tuvo que abandonar sus estudios y ponerse a trabajar. Se fue al centro de la ciudad a buscar trabajo preguntó por todos los sitios:

-Hola buenas, ¿tenéis trabajo para mi?, mi familia y yo estamos pasando una mala situación por favor os lo pido contratarme.

Así, Anita estuvo pidiendo trabajo ¡¡¡¡tres dias!!!! Por fin lo encontró, una mujer llamada Rosario, que era de una familia rica la contrató para trabajar en su casa como asistenta. Le pagaba seis euros la hora (pero en córdobas) trabajaba nueve horas semanales con lo cual ya era un sueldo más para la familia.

Anita, como era muy humilde decidió donar ese dinero para sus hermanas pequeñas y para ella solo un poco nada más.

La mujer que la contrató para que trabajase de asistenta, le daba pena Anita. Porque era muy pequeña para trabajar tan pronto y Anita tenía una buena cabeza, es decir si hubiese seguido en la escuela, el día de mañana podría haber hecho algo.

La mujer, mantuvo una conversación con Anita y le propuso lo siguiente:
-Anita, yo se que tú y tu familia no estáis pasando un buen momento económico. Se que tienes dos hermanas más y un hermanito de camino, con lo cuál si quieres yo tengo dinero a mi no me cuesta nada hacer feliz a las personas pudiendo. Mi marido y yo, vamos a hacer una O.N.G para ayudar a las personas que más lo necesitan y entre esas estás tú tus hermanas y tus padres. Propondremos a la gente de aquí y de otros lugares que den un donativo lo que ellos quieran no tiene que ser ni mucho ni poco. Y con esa ayuda que cada cual ponga lo que pueda poder ayudar a personas con malas circustancias. ¿Te parece buena la idea?- Propuso Rosario muy alegre.

-¡Me parece fantástica! porque así la gente no será tan pobre y podrá vivir en paz con ayuda de las personas más generosas!- Gritó de emoción Anita

Le explicó la idea a las familias más pobres y todos estaban de acuerdo. ¡Pusieron anuncios por todo el mundo! todos dieron su granito de arena y... al final sacaron 103.000.000 euros ya todos eran felices y la gente que donó comida y dinero también.

Anita, pudo estudiar y fue una increíble médico ayudó a los niños más pobres gratis sin recibir nada a cambio ¡¡TODAS LAS FAMILIAS DE NICARAGUA FUERON FELICES!!

Anita y todas las familias le dieron las gracias a Rosario y a su marido Enmanuel, que con su generosidad terminaron con la pobreza en Nicaragua.

FIN


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