viernes, 8 de marzo de 2013

CUENTO SOBRE EL 8M INVENTADO POR MI: LA NIÑA DIFERENTE, SASHA.



Había una vez en un país llamado Nigeria, una niña que se llamaba Sasha. Sasha, tenía 10 hermanos y digo hermanos porque todos eran varones. El padre de Sasha llamado Osvaldo estaba casado con muchas mujeres diferentes. La madre de Sasha se llamada Tongu.

Sasha por ser la única hermana de todos los niños la obligaban con tan solo siete años a darle de comer a la manada, a ir con las mujeres de su padre a coger arroz... Y otras muchas tareas duras más. 

Osvaldo, llevaba a sus hijos al colegio... Pero ¿Qué pasa? ¿Y Sasha, porque no iba al colegio? Por un motivo: PORQUE ERA MUJER.

El padre de Sasha decía que las mujeres no podían aprender que ellas tenían que hacer otras lavores como coser, ir a coger el arroz, planchar, hacer la comida... Sasha, no se explicaba porque sus hermanos podían ir al colegio y ella no.

A Sasha le daba envidia de ver a sus hermanos aprender y le preguntó a su padre: 
-¿Papá, porqué yo no puedo jugar con mis hermanos, ni ir al colegio, porqué yo tengo que estar con tus esposas haciendo el trabajo duro?
 -¡¡Hija, eres una mujer y las mujeres se tienen que encargar de las labores!!-le contestó Osvaldo enfadado.

Sasha, afligida y cabizbaja se volvió a recoger arroz y a ponerse su delantal. Cuando llega la noche, quiere idear un plan para que las esposas de su padre y ella tengan los mismos derechos. Que Sasha pueda ir a la escuela y que el trabajo se lo repartan entre Osvaldo y sus esposas.

A las cuatro de la mañana, Sasha se levanta con una gran sonrisa en la cara, y despierta a su padre.

-¡¡Papá venga arriba qué tenemos que trabajar!!- dijo entusiasmada

-Hija tan solo son las cuatro de la mañana, ¿dónde quieres llevarme?- dijo dubitativo Osvaldo.

-¡¡Levantate, aseate y haz lo que tengas que hacer que te voy a llevar a un sitio fantástico!!-

Ya son las cinco y Osvaldo y Sasha ya están preparados. Sasha, le lleva a su padre a un campo de arroz y le dice:

-Recoge este arroz, igual que nosotras lo hacemos todos los días sin descansar- le propuso Sasha.

-Los hombres no hacen estas tareas, eso es para mujeres.

-¡No papá! Estas tareas no son ni de hombre ni de mujer son de los dos así que son las cinco y cuarto recoge arroz hasta las seis a ver cómo te sientes.

-Vale hija lo haré por ti.

Cuando ya llegan las seis el padre de Sasha tan sumisamente cansado se cae al suelo y dice:
-Ya no puedo más

- ¿A qué cansa, eh? pues eso es lo que hacemos nosotras todos los días.

-¿De verdad?- preguntó Osvaldo

-Sí- Respondió Sasha

-¡¡Aquí las cosas van a cambiar porque esto es demasiado para vosotras solas a partir de ahora cada uno va a tener sus tareas y por supuesto tú irás al colegio!!-Gritó Osvaldo contento.

¡Y ASÍ FUE COMO EN LA FAMILIA DE TANTOS MIEMBROS CAMBIÓ TODO!

FIN


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