jueves, 14 de febrero de 2013

VOZ NOCTURNA:



Había una vez un señor viejo muy bueno. Cuando se iba a dormir no hacía nada mas que escuchar voces que lloraban.

La primera voz fue de un viejecito que estaba muy débil. Ese señor estaba tumbado entre cartones en un portal. Hacía mucho frío y el señor viejo decidió llevarlo a su casa.

La segunda voz venía de una casa en lo alto de la montaña. Era una mujer que lloraba desconsoladamente porque su hijo estaba enfermo y no tenía quien fuese a buscar a un médico. El señor viejo con toda su buena fe fue a buscar a un médico para que atendiese al niño.

Cuando intentaba dormir, no podía porque viniese de donde viniese la voz ya sea del otro lado del mundo, la escuchaba.

PRIMER FINAL:
El señor viejo ya estaba harto de no poder dormir incluso se ponía muy nervioso así que decidió ponerse unos tapones en los oídos para no escuchar a la gente llorar. Al cabo del mes se quitó los tapones, y no sabía si se había quedado sordo o si la gente ya no lloraba.

SEGUNDO FINAL:
Una noche hubo un robo en el edificio del señor viejo, y la gente le echaron la culpa al viejo señor. Él decía que era inocente, pero nadie lo creía así que lo encerraron en la cárcel. Todas las noches escuchaba llantos pero no podía hacer nada para impedirlo porque estaba entre rejas y no podía salir.

TERCER FINAL: 
A lo mejor por una noche en la Tierra nadie lloraría. Pero el señor viejo seguiría levantándose, él no vería ese día en que nadie llorase porque ya habría fallecido.
 

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